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Limón Verna

Estamos ante una variedad española de origen desconocido, pudiendo haberse obtenido en Murcia a partir de la variedad italiana Monachello. En cuanto a sus propiedades, su piel es algo gruesa, contiene menos zumo, tiene una forma más ovalada y en su interior encontramos tan sólo tres o cuatro semillas.

Es la variedad más extendida en España, y presenta un color amarillo intenso.

El limonero Verna presenta habitualmente dos floraciones al año, aunque en ocasiones se amplía hasta tres, las cuales son en primavera y verano, siendo en otoño posible también, pero mediante floración forzada.

El limón verna de tercera cosecha es denominado limón rodrejo.

Limón Verna partido con hojas

Caracteres botánicos:

  • Hoja con ápice agudo y márgenes cerrados; peciolo marginado e inserto articularmente con el limbo.
  • Flor hermafrodita o estaminada, por aborto del pistilo; pétalos de color violeta por la parte externa, y blanco por la interna; estambres libres o soldados en hacecillos; ovario ovoidal sobre disco prominente; estilo grueso y caduco.
  • Fruto ovalado, con mamelón de buen tamaño, y prominente la base del fruto; piel fina o rugosa, de color amarillo cuando el fruto está maduro, provista de abundantes glándulas oleíferas.

Caracteres de interés comercial e industrial:

  • El tamaño de los frutos es variable: diámetro, 60’6 mm.; altura, 86’7 mm.; relación diámetro/altura (D/H), 0’7; valores medios, todos ellos.
  • El espesor de la corteza oscila de 3 a 11 mm.
  • El número de gajos es de 9, como media, por unidad.
  • Pulpa jugosa, siendo la acidez de unos 55 g. de ácido cítrico por litro. Los frutos “rodrejos” tienen la piel más fina y menos gruesa que los de la floración primaveral.

Fructificación:

El limonero Verna, la variedad más extendida por nuestra región, florece extemporáneamente cuando, pasado un período de letargo, vuelve a encontrar condiciones favorables a su desarrollo. El letargo en los agrios se produce, en condiciones normales, por temperaturas inadecuadas o por falta de humedad. Las temperaturas superiores a 36º C e inferiores a 12º C provocan la latencia de los agrios; por contra, el óptimo de desarrollo se sitúa con temperaturas entre 22 y 33° C.

La técnica italiana de producción forzada de limón “verdelli” (nuestro rodrejo), se basa precisamente en provocar el letargo del limonero en verano, mediante una sequía de 30-40 días que va desde últimos de junio hasta finales de julio o primeros de agosto; entonces abonan y dan 4 riegos seguidos con intervalos de 3-4 días, empleando en el primer riego volúmenes de agua menores que la mitad de un riego normal, y aumentando paulatinamente esta cantidad de agua para ser en el cuarto riego la mitad de uno ordinario; así, progresivamente, se llega al riego con caudales e intervalos normales.

La planta recupera el vigor, los frutos detenidos en su crecimiento reanudan su desarrollo, y al cabo de unos días se inicia la movida y flo­ración, que hay que cuidar mediante un control de la humedad del suelo para evitar corrimientos de flor.

En nuestra provincia, la floración principal del limonero Verna, o floración de primavera que da lugar a los limones que llaman “de cosecha”, es muy dilatada y se extiende desde marzo hasta mayo, dependiendo de la climatología del año, localización, edad y estado fisiológico de los árboles. La floración se alarga tanto más cuanto mayor haya sido la precocidad de la brotación.

El inicio de la floración es lento, debido a que las temperaturas todavía frescas retrasan la evolución de los botones florales a flor; con el aumento de la temperatura en abril-mayo, esta evolución es rápida, coincidiendo entonces el periodo de máxima floración.

En cualquiera de los casos, desde la aparición de las primeras a las últimas flores de este periodo, pueden transcurrir de uno a dos meses, por lo que el desarrollo de los frutos a que dan origen unas y otras es muy irregular.

La cosecha de limón que proviene de la floración de primavera se viene a recolectar a partir de febrero, pudiéndose prolongar hasta julio-agosto, aunque ya en los meses de verano el fruto tiene menos consistencia y desmerece en calidad cuando engruesa excesivamente.

A finales de verano, agosto-septiembre, tiene lugar otra brotación y floración del limonero, complementaria de la de primavera; los frutos a que da lugar esta floración se denominan “rodrejos” y se recolectan al año siguiente, a finales de verano. Se caracterizan estos frutos por tener una piel más fina que los de la cosecha ordinaria, cortándose del árbol con el color verde claro.

Los denominados limones “segundos” o “Sanjuaneros” proceden de flores que aparecen entre la floración de primavera y la de verano. Estos frutos son más rugosos y de poca consistencia en el árbol, siendo poco estimados en el mercado.

Puede decirse que el limonero Verna, en zonas de buena climatología, no cesa de florecer todo el año, por lo que existen frutos a todo lo largo del mismo.